En una relación de pareja… ¿aceptación = conformismo o resignación?

   Muchas personas nos plantean esta pregunta en consulta, sobre todo en su intento por evitar el conformismo o la resignación en sus relaciones de pareja. Lo cierto es que estas últimas 2 palabras tienen una connotación muy negativa, por lo que conviene matizar qué es lo que hacemos realmente cuando decidimos aceptar ciertas cosas en una relación.

Cuando una persona dice aceptar a la otra con sus puntos fuertes y sus puntos débiles, lo que viene a decir es que, tras haber hecho un balance, ha concluido que le compensa (lo que le aporta, compensa o agrada supera lo que le desagrada). Pero no todo el mundo sabe llevar a cabo (con hechos) esta aceptación, ya que muchas personas caen en los reproches y exigencias continuos.Aquí es fundamental tener en cuenta que la perfección no existe (y podemos frustrarnos si la intentamos encontrar a toda costa). En este sentido, la persona que tenemos a nuestro lado seguramente tenga sus virtudes y sus defectos, al igual que todas las demás personas, incluidos nosotros. En línea con esto, es importante hacer un balance de pros-contras y ver si nos compensa o no mantener una relación con esa persona. Aquí también entra en juego la negociación, pues aquellos aspectos que no nos gustan pueden ser modificados o eliminados por nuestra pareja si se lo pedimos y negociamos con ella, siempre que esté dispuesta a cambiar. Y en caso de que no quieran cambiarlos, entonces tendremos que decidir nosotros si estamos dispuestos a aceptarlos (porque haya otras cosas que compensen) o no. Por lo que si hay aspectos que directamente no aceptamos de ninguna manera y el otro no los quiere cambiar, tendremos que replantearnos la relación (pues el balance se desequilibra). Lo que hay que tener en cuenta es que el hecho de que la situación nos compense no quiere decir que esté exenta de “inconvenientes”. Por eso es fundamental la aceptación (de aquellos aspectos que no nos gustan pero que respetamos y hemos decidido asumir). Tenemos que tener presente que, por mucho que queramos, no podemos cambiar a los demás si éstos no quieren y/o no pueden (podemos influir en su comportamiento, pero no determinarlo).

Relacionado con esto, un error muy frecuente que nos encontramos en consulta es aquél que cometen ciertas personas cuando pretenden que la otra persona cambie completamente su comportamiento y/o con el paso del tiempo. Esto suele generar confusión y suscitar muchos problemas. En una relación se cambian muchos aspectos o detalles, pues nos amoldamos y adaptamos a ella, pero es un riesgo esperar que se cambien todas las formas de pensar, actitudes, costumbres, etc., ya que suele tratarse de una expectativa demasiado exigente, irracional y extremista.

Por tanto, en una relación de pareja siempre estamos en disposición de elegir o decidir. Si seguimos con nuestra pareja sin introducir cambios, estamos decidiendo mantener esa situación, pero no porque no tengamos otras opciones, sino porque nos compensa (al menos de momento, pues siempre tendremos derecho a cambiar de opinión, máxime si cambian las circunstancias o cambia el comportamiento de mi pareja). Y esto no nos convierte necesariamente en conformistas en su sentido literal (esto es, en personas que aceptamos fácilmente cualquier circunstancia, especialmente cuando es adversa o injusta).

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