¿Debe un psicólogo saber de todo y atender cualquier demanda?

     Es frecuente que se compare la figura del psicólogo con la de un médico. En este sentido, muchos comparten la opinión de que “un psicólogo ha de especializarse, pues es imposible ser bueno o saber de todo”.

Efectivamente, si se concibe la figura del psicólogo y se equipara a la de un médico, es irracional pensar que podamos saber de todo y atender a cualquier demanda (de ahí que haya especialidades médicas y, según va avanzando la medicina, cada vez hay más subespecialidades dentro de las especialidades). No obstante, con el psicólogo no ocurre lo mismo. No nos olvidemos que el modelo psicológico es diferente al modelo médico (mientras que aquél aborda problemas de naturaleza aprendida o comportamental, éste se encarga de problemas de naturaleza biológica u orgánica).

En este sentido, la herramienta fundamental de todo psicólogo es el análisis funcional de la conducta problema de su cliente. Es decir, los psicólogos que trabajamos bajo el modelo conductual usamos el análisis funcional como herramienta indispensable par aidentificar las relaciones funcionales que explican determinadas conductas de una persona. Esto es, hacer un análisis funcional del comportamiento implica analizar dicho comportamiento en términos de sus antecedentes (las cosas que ocurren antes y con las que está relacionado dicho comportamiento) y sus consecuentes (las cosas que ocurren después). El análisis funcional permite, pues, establecer hipótesis explicativas sobre las contingencias de la conducta, de forma que se pueda analizar y explicar por qué una persona, en un momento determinado, se comporta o responde de la forma en que lo hace; es decir, nos permite, en última instancia, explicar por qué se origina o se mantiene un determinado problema.

De cara al tratamiento psicológico, el análisis funcional constituye una herramienta muy útil, ya que permite manejar la información relevante de cada caso y así poder ajustar la intervención a esa persona en concreto, diseñando el programa de tratamiento (incluyendo los objetivos terapéuticos y las técnicas de intervención) más adecuado al caso. Y al tratar cada caso como único, el margen de error disminuye considerablemente, y el profesional puede tratar cualquier demanda que se le plantee (dentro del ámbito de la psicología, claro está). Otra cosa distinta es que los psicólogos tengamos preferencias por un tipo de demandas en concreto. Muchos centros o gabinetes de psicología, al contar con varios profesionales, pueden y prefieren hacerlo de esta manera (cada psicólogo se encarga de un tipo de demanda). No obstante, todo psicólogo ha de estar perfectamente capacitado para poder evaluar y tratar cualquier problema que se le presente en consulta (de naturaleza psicológica, insisto, pues no podemos ni debemos atender aquellas demandas que se escapen de nuestra competencia).

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