Las relaciones de pareja y las nuevas tecnologías

    Las nuevas tecnologías o los nuevos medios de comunicación han revolucionado nuestras vidas cotidianas o nuestro día a día. Internet, por ejemplo, cada vez es más accesible a todos y nos permite hacer gran cantidad de cosas (sacar dinero, hacer búsquedas, hacer compras online, visitar ciudades o museos sin movernos de casa, escuchar música, comunicarnos fácilmente, etc.). Asimismo, los medios de comunicación han cambiado mucho la forma que tenemos de interactuar, comunicarnos y relacionarnos.

En el ámbito de las relaciones de pareja ocurre algo parecido, pues los avances tecnológicos también ofrecen muchas ventajas (tal es el caso de las relaciones a distancia, las cuales pueden mantener más contacto gracias a los avanzados medios de comunicación; pero últimamente también se están encontrando otras aplicaciones, como la búsqueda de pareja, tal y como comento en otro artículo: @LOVE.COM).

¿Pero es oro todo lo que reluce? Toda moneda tiene sus dos caras y, si bien nos pueden ofrecer numerosas ventajas, las nuevas tecnologías tienen también sus riesgos. Una de las finalidades de los nuevos medios de comunicación es mantener a la gente en contacto, más comunicada, más accesible. Pero, tal y como muestra el siguiente vídeo, esto puede tener sus inconvenientes. Las personas, pese a pertenecer o formar una relación de pareja, no dejamos de ser individuos independientes que necesitamos nuestro espacio y nuestra intimidad. Estar constantemente localizados puede llevarnos al agobio, cansancio o estrés.

Por otro lado, aquellas personas que tengan tendencia a desconfiar o tengan un patrón de comportamiento “celoso” pueden encontrar en los nuevos medios de comunicación un arma de doble filo. Concretamente, a priori puede parecer que les facilita las cosas en este sentido (ej.: si nuestra pareja hace “check in” en foursquare un día que ha quedado con las amigas a cenar en un restaurante, podemos comprobar que efectivamente está ahí, quedándonos tranquilos); pero no olvidemos que a largo plazo eso puede conducir al deterioro de la relación. Tal y como refleja Miriam Rocha en su artículo (Los celos: el enemigo en la relación de pareja), hablamos de “celos” para referirnos al miedo a perder a la pareja, a ser engañados o rechazados por ésta o a ser sustituidos por otra persona. Los celos, por tanto, se caracterizan o comprenden un cuadro comportamental en el que encontramos, por un lado, pensamientos distorsionados e irracionales acerca de la relación y de la pareja (ej.: “ya no me mandas whatsapp por las mañanas, eso es que no me quieres”) que generan respuestas de ansiedad, temor y malestar. No olvidemos, además, que las personas tenemos la capacidad de reinterpretar todo “a nuestra manera” o, dicho de otra forma, cualquier cosa puede ser objeto de interpretaciones erróneas y sesgadas (en función del estilo de pensamiento que hayamos adquirido -cómo hayamos aprendido a interpretar las cosas o cómo las hayamos interpretado a lo largo del tiempo-, de nuestro estado anímico en ese momento, etc.). Por otro lado, también engloba actuaciones encaminadas a ejercer control sobre las conductas de la pareja con el objetivo de ganar seguridad o confianza y mitigar los miedos (ej.: “vi en el whatsapp que hizo doble check, por lo que debiste leerlo, ¿por qué no contestabas? ¿con quién estabas? ¿estabas hablando con otra persona?”).

Y como sabemos, este tipo de problemas en las relaciones de pareja suele responder a un patrón prototípico que explica, además, su mantenimiento a largo plazo (a modo de círculo vicioso). Y las nuevas tecnologías o los medios de comunicación juegan un papel fundamental en este sentido (dado que la otra persona está más accesible, en cuanto no responda o conteste, generará dudas y desconfianza con gran probabilidad -ej.: “no me respondiste al email, pero vi que publicaste en facebook, por lo que te conectaste y no me escribiste”). Todo lo cual incrementa las probabilidades de que surjan conflictos, lo que sin duda puede conducir al deterioro de la relación e incluso a situaciones de “profecía autocumplida” (ej.: “me agobiaste tanto preguntándome si te quería o si estaba bien que al final dejé de estar a gusto contigo”).

¿Por qué esto no ocurría antes o lo hacía de otra forma? Porque antes no nos quedaba más remedio que confiar (siempre y cuando no tuviésemos delante evidencias contrarias y válidas) al igual que los padres no tenían otra que dejar que sus hijos salieran con sus amigos sin poderles localizar con el móvil y sin saber dónde iban a estar o qué iban a hacer en cada momento. Es importante, pues, saber manejar estas situaciones y sacar provecho de los medios de comunicación sabiendo utilizarlos adecuadamente y evitando “caer presos” de los mismos (llegando a depender de ellos para todo).

(*) Otros artículos relacionados:
Los celos: el enemigo en la relación de pareja (por Miriam Rocha). 

Los celos en la relación de pareja

     A continuación os dejo el link del artículo de mi compañera Miriam Rocha acerca de los celos en la relación de pareja (Los celos: el enemigo en la relación de pareja.), donde hace una explicación y descripción muy completa e interesante de qué es lo que caracteriza precisamente a ese patrón comportamental, muy presente en las relaciones sentimentales y, en numerosas ocasiones, generador de muchos problemas. Espero que os guste y sea también de vuestro interés.